La festividad principal de la Virgen de la Cinta está relacionada, por el milagro de la curación del zapatero Juan Antonio, con la Natividad de Santa María. Y así, en tal fiesta mariana, 8 de septiembre, se celebra al menos desde el 1602 la fiesta de la Patrona de Huelva. La escritura de fundación de la fiesta de Nuestra Señora de la Cinta fue otorgada el 30 de agosto de 1759 por el onubense Francisco Martín Olivares. Entre los cultos que el otorgante manda hacer, consta de una procesión, de donde surgió la necesidad de tener una imagen de talla procesional.
La fiesta de la Virgen de la Cinta se ha celebrado de diversas maneras a lo largo del tiempo. Hasta 1876 se organizaba una romería hacia su santuario el día de la víspera. Desde aquel año la Virgen era llevada en procesión hasta la Parroquia Mayor de San Pedro, donde se tenía la solemne novena. El día de la fiesta, 8 de septiembre, regresaba la Sagrada Imagen de la Virgen a su santuario. Posteriormente, y es lo que se hace en la actualidad, la Virgen es bajada desde su santuario a una iglesia de Huelva (unos años, la iglesia de la Merced, catedral de la diócesis; otros, a la Parroquia de San Pedro; y últimamente, a la Parroquia de la Concepción) el tercer domingo de agosto, y tras los cultos acostumbrados -novena y función principal- es subida en procesión al santuario del Conquero el día de la Natividad de la Virgen María.