Imagen Primitiva

La imagen primitiva y Titular de la Hermandad es una pintura mural de técnica mixta, fresco con repintes de temple al huevo y pan de oro, cuyo soporte es el muro frontal del presbiterio del Santuario.
En el cuadro mural aparece la Virgen sentada, mirando hacia el lado donde sostiene a su Hijo. En su mano izquierda tiene una granada entreabierta, símbolo de las virtudes de la Madre de Dios. Y con el brazo derecho tiene en su regazo al Niño, que está sentado. Éste aparece desnudo, pero con zapatos, sosteniendo en su mano derecha la cinta que da nombre a la imagen, mientras que con la izquierda parece querer tomar la granada. Su simbolismo es es: el Niño está desnudo y con zapatos por los que en su nombre daba el zapatero Juan Antonio en el día del nacimiento de la Virgen; su Santísima Madre porta una granada para dar a entender que todas las virtudes y gracias puso Dios en esta Señora con tanta perfección y compostura como esta fruta tiene; la corona denota cómo la Beatísima Trinidad la coronaron Señora de todas las Virtudes y de todo lo criado; y el Niño porta el cinto por el milagro que María Santísima hizo con su devoto Juan Antonio..
Imagen Procesional (Virgen Chiquita)

Ante la imposibilidad de procesionar el cuadro, en el siglo XVIII, aproximadamente al año 1760, se creó una imagen de la Virgen de la Cinta para sus procesiones y traslados a la ciudad. Es una escultura de busto redondo, en madera policromada. No se sabe exactamente quién es su autor. El historiador onubense Diego Díaz Hierro se la atribuye a Benito Hita del Castillo, aunque lo más seguro es que sea de algún discípulo de aquel imaginero. Al igual que en el cuadro, Santa María sujeta en su brazo derecho al divino Infante, mientras que el izquierdo sostiene la granada. En su indumentaria presenta una túnica con adornos de flores, ajustada por un cíngulo dorado. Se cubre con un manto de idénticos adornos. El Niño, desnudo y calzado, porta en sus manos la cinta dorada.
Las coronas de la Virgen y del Niño, y la cinta fueron realizadas en oro por Ripoll, en Córdoba en el año 1922. En 1977 la corona de la Virgen fue enriquecida por el orfebre Fernando Marmolejo Camargo, quien también hizo en oro la ráfaga y la media luna. La granada -realizada en oro- que la Virgen porta en la mano es también obra de Ripoll.
Imagen de la Catedral (Virgen de Montañés)

La Virgen de la Cinta de la catedral es una escultura de madera policromada y 152 cm de altura, representa a la Virgen María de pie portando en sus brazos al Niño Jesús. Presenta una disposición frontal, solo rota por el leve “contrapposto” que consigue la flexión de la pierna derecha y el leve giro de cabeza de la Virgen hacia la izquierda. La cabeza de la Virgen se encuentra cubierta por una toca de la que escapa la cabellera ondulada. Su rostro esboza una sonrisa. La silueta de la Virgen se ve envuelta por un manto que apoya en el hombro izquierdo, dejando al descubierto en el brazo contrario. El manto, a su lado, y la túnica, rojiza, ambos ricamente estofados, caen hasta el suelo ocultando los pies. El Niño aparece vestido con túnica parda. Levanta su mano diestra en ademán de bendecir, mientras con la mano izquierda agarra el dedo índice de su madre. La cabeza, de gran naturalismo, se peina con el típico flequillo montañesino.
Fue realizada en 1616 por Juan Martínez Montañés y recibe culto en el altar mayor de la Catedral de Nuestra Señora de la Merced de Huelva.
Aunque comparte la advocación de la Patrona de Huelva, la imagen de la catedral carece de los atributos iconográficos de la misma: la granada, símbolo de las virtudes de María, y la imagen del Niño Jesús desnudo y calzado con unos zapatos dorados mientras sostiene la cinta entre sus manos.