Coronación canónica

Con motivo de la celebración en Huelva de los Congresos Internacionales XI Mariológico y XVIII Mariano, en el marco del V Centenario del Descubrimiento y Evangelización de América, el obispo de Huelva, Mons. Rafael González Moralejo, consideró que la mejor manera de celebrar tales acontecimientos y efemérides era con coronación canónica de las imágenes de la Virgen de las poblaciones más relacionadas con la gesta colombina: Moguer, Lepe, Ayamonte, Huelva y Palos de la Frontera. En esta última población está el histórico convento de La Rábida.

La Virgen de la Cinta fue coronada canónicamente el 26 de septiembre de 1992 por el cardenal Eduardo Martínez Somalo, legado pontificio para los Congresos Internacionales XI Mariológico y XVIII Mariano, y por Mons. Rafael González Moralejo, obispo de Huelva.

    Fueron padrinos de la ceremonia Juan Ceada Infantes, alcalde de Huelva, y Julio Buendía González, hermano mayor de la Hermandad de la Virgen de la Cinta de Huelva, y sus respectivas esposas.

*****

Bula pontificia 

“Satis compertum habetur”

por la que se concede la coronación canónica 

a la Virgen de la Cinta Patrona Principal de Huelva

    Juan Pablo II

    Para Perpetua Memoria

    Está suficientemente demostrado que desde hace mucho tiempo los cristianos onubenses han tenido la costumbre de honrar con verdadero culto de veneración a la Bienaventurada Virgen María, llamada por el pueblo “Nuestra Señora de la Cinta”

    Y porque consta a todos que para alcanzar los necesarios auxilios de lo Alto, son de no pequeño provecho para el Pueblo de Dios, peregrino en esta tierra, los Patronos celestiales, tantos hijos no pudieron en verdad encomendarse sino a la Bondadosísima Madre de Cristo y Auxiliadora de todos los cristianos. 

Cartel conmemorativo de la Coronación Canónica

    En efecto, Nuestro Predecesor Pablo VI, de venerable memoria, mediante las Letras “Preclara Dei Genitrix” (Preclara Madre de Dios) del año 1964, la declaró solemnemente Excelsa Patrona ante Dios de la ciudad de Huelva el 30 de junio de 1964.

    Con razón, pues, viva la memoria del tiempo pretérito y de la gran gloria que la misma se ganó entre los antiguos ejecutores de grandes hazañas, ahora el Venerable Hermano Rafael González Moralejo, Obispo de Huelva, expresando sus deseos, juntamente con el clero y pueblo, suplicó a esta Santa Sede le fuera permitido coronar con una bella corona la citada imagen de la Bienaventurada Virgen María.

    Por lo cual, Nos, que deseamos vivamente sean tributadas a la Excelsa Patrona de los Onubenses las mayores alabanzas, en virtud de Nuestra Potestad Apostólica, concedemos por estas Letras al Venerable Hermano que así lo pide, la facultad que él mismo, en Nuestro Nombre y autoridad imponga una hermosa corona a la muy alabada Madre de Dios, Bienaventurada María Virgen, que bajo el título de Nuestra Señora de la Cinta, está representada en una antigua imagen, guardando el rito y fórmula establecidos por la ley litúrgica. No obstando nada en contrario.

    Dado en Roma, junto a San Pedro, bajo el Anillo del Pescador, el día 8 del mes de julio, en el año 1992, décimo cuarto de Nuestro Pontificado.  

            Ángel, Cardenal Sodano

            Secretario de Estado

    El 15 de septiembre de 2003 se erigió un monumento a la Virgen de la Cinta, en la Avenida de Andalucía, en el lugar donde fue coronada canónicamente la celestial Patrona de Huelva. Asistieron al acto de bendición el obispo de Huelva, Mons. Ignacio Noguer; el alcalde de la ciudad, don Pedro Rodríguez; y el hermano mayor de la Hermandad de la Virgen de la Cinta, don José Luis Gallardo.

*****

    La coronación canónica significó el reconocimiento a una devoción y a los esfuerzos y dedicación que a lo largo de generaciones han mantenido viva la llama de la fe en El Conquero, más allá de seis siglos. El santo padre Juan Pablo II rubricó esa devoción cintera de nuestro pueblo, que llevaron hasta América nuestros marinos en 1493, con su presencia en Huelva, en acto que presidió la Virgen de la Cinta, el 14 de junio de 1993  (Eduardo J. Sugrañez).